El tiempo de los emprendedores

La mayoría de las veces cuando se habla de productividad, el manejo y administración del tiempo es uno de los temas que no puede faltar. Parte del proceso para lograr los objetivos planteados es saber manejar el tiempo, y siempre recomiendan la técnica de tener hábitos y rutinas. Pero, ¿qué pasa cuando nuestros días son muy diferentes a los de los demás? Cuando un día laboral puede iniciar a las ocho de la mañana pero al día siguiente mi día comienza a las diez de la mañana. Cuando no tengo una rutina que seguir, un horario establecido para cumplir y mi jefe soy yo.

El tiempo es uno de los recursos más valiosos e importantes en la vida de cualquier ser humano, es el único recurso que una vez que pasa, no regresa. Es por eso, que hoy nos planteamos la siguiente pregunta. ¿Cómo gestionar el tiempo de la manera más óptima sin que se convierta en un proceso abrumador?

Muchas veces el proceso de la gestión del tiempo puede ser abrumador, e incluso puede llegar a estancarse debido a que no se tiene una línea de inicio ni de seguimiento. Para evitar que el proceso se convierta en esto, se debe de tener consciencia de en qué se invierte el tiempo. Una manera de despertar esta conciencia es a través de la enumeración de cada actividad realizada el día anterior, y una vez hecha la lista, comenzar a subrayar aquellas tareas las cuales impulsan nuestro propósito como emprendimiento.

Aquellas actividades que no fueron subrayadas, no nos están aportando un crecimiento en nuestro negocio y son “tareas hormiga” las cuales son tareas que no están organizadas ni programadas que pueden tomar cinco minutos o hasta más, que hacen que la planeación del día no sea cumplida con éxito. ¿Qué hacer con esas “tareas hormiga”? aunque suene difícil y retador, es muy importante aprender a rechazar aquellas actividades que no nos aportan un crecimiento hacia nuestro emprendimiento.

Cuando no se tiene una rutina establecida porque las actividades laborales son muy diferentes a las de las personas que no tienen su propio negocio. Existe una técnica llamada “arquitectura semanal” a través de la cual se planea cada día de la semana con flexibilidad, pero teniendo claro y teniendo en cuenta cuales son las tareas que deben de cumplirse en ese día, que impulsen nuestro propósito. Tener una visualización de las actividades que se realizan por semana, permite además de tener una correcta gestión y noción del tiempo, permite observar la productividad con la que se realizan las tareas.

Gestionar el tiempo ayuda a mejorar la productividad de nuestros negocios, es de suma importancia comprender “¿En qué dedico mi tiempo?”. Y generar esa conciencia de que nuestro tiempo es parte fundamental del funcionamiento de nuestra empresa. Si estamos organizados con el tiempo, esa organización se va a ver reflejada en nuestra empresa y su éxito.

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